No. No. El dolor no es necesario para escribir.
Entre mañana y mañana, viviré el absurdo de cada día. Un día podré cambiar el mundo. Al siguiente me convertiré en bicho. Seré mierda, basura, moscas en la casa. Me mezclaré con los buenos, me aliaré con los nadies. Me vencerá el vacío de cada noche. Me vencerán las dudas, los celos. Me curarán las expectativas, las imbéciles ilusiones.
Sobreviviré porque aún respiro.
Aunque con rabia.
8/22/2006
5/19/2006
5/10/2006
He oido que la reflexión incluye,
-entre todas las vanidades-
el sabor a sangre del metal,
la metódica cortada en cruz.
La obsesión con el espejo
no tiene nada que ver con la belleza.
Es el gesto, la arruga, el defecto:
el tope de todos los placeres.
Cortarse es hedonista,
suicidarse es romántico.
Queremos vivir sintiendo,
arrojándonos. Impulsándonos.
Nos imaginamos,
huesos rotos en las piedras
y nos dan ganas de tocarnos.
De que nos duela, de que nos mate.
De sentir algo. De sentir algo.
-entre todas las vanidades-
el sabor a sangre del metal,
la metódica cortada en cruz.
La obsesión con el espejo
no tiene nada que ver con la belleza.
Es el gesto, la arruga, el defecto:
el tope de todos los placeres.
Cortarse es hedonista,
suicidarse es romántico.
Queremos vivir sintiendo,
arrojándonos. Impulsándonos.
Nos imaginamos,
huesos rotos en las piedras
y nos dan ganas de tocarnos.
De que nos duela, de que nos mate.
De sentir algo. De sentir algo.
4/21/2006
¿Se acuerdan?
Había una vez una rata con un corazón muy pesado. Era tan pesado que la detenía, la pegaba al suelo y no la dejaba correr con las demás ratas. La rata lo arrastraba intentando alcanzar a las otras, pero la piedra se iba hasta el fondo de su cuerpo y no la dejaba mover. Y cuando otra rata venía a hablarle--quién sabe por qué--la rata se sentaba encima de su corazón para esconderlo. Una vez la rata se aburrió de su corazón. Con su garra gris agarró un vidrio y se empezó a cortar la piel. Detrás de los pelos sucios y grises estaba su piel rosada, que se abría cada vez más y aunque le dolía cortarse, la rata sabía que no había otro modo de hacer las cosas. Unos nacen con corazones ligeros pero a esta rata infeliz le toco una piedra de corazón. Siguió cortando y desangrándose. Se manchó los bigotes de sangre. Se manchó la cola de sangre. Se manchó las uñas de sangre. Pero no sé rindió: la autodestrucción no terminaba. Se abrió, metió la garra en su cuerpo y encontró una piedra rara. Fea, gris, común y corriente como sí misma. La rata la empuño en su garrita y la tiro al carajo, al carajo, de donde no vuelve nadie. Aprendió a correr.
2/26/2006
Tú
Perdóname por ser tan común y tan corriente.
Por gastarme los días pensando en tomar el tren a tiempo,
por limpiar las espigas de mi abrigo,
por dejar que la lluvia me moje el cabello.
Ah, tú, que lo llenas todo con tu nombre
que me sabe a algo eterno,
donde no cabe la taza de café,
ni la estupidez humana, ni siquiera
el indecente reloj. Tú,
diáfano, que me empujas dulcemente
hacia el vacío, vertiginoso, de tu cuerpo.
Déjame romperme en tus huesos,
dejame descansar del humo de las factorias,
de los abrigos negros, del pavimento.
Déjame rastrear tu corazón con mi boca,
intentar atraparte--aunque la empresa sea imposible--
entre mis brazos y no cansarme nunca
de pararme en esa oscura orilla en donde paseas.
Pero perdonémonos, perdonémonos por no merecernos.
Por gastarme los días pensando en tomar el tren a tiempo,
por limpiar las espigas de mi abrigo,
por dejar que la lluvia me moje el cabello.
Ah, tú, que lo llenas todo con tu nombre
que me sabe a algo eterno,
donde no cabe la taza de café,
ni la estupidez humana, ni siquiera
el indecente reloj. Tú,
diáfano, que me empujas dulcemente
hacia el vacío, vertiginoso, de tu cuerpo.
Déjame romperme en tus huesos,
dejame descansar del humo de las factorias,
de los abrigos negros, del pavimento.
Déjame rastrear tu corazón con mi boca,
intentar atraparte--aunque la empresa sea imposible--
entre mis brazos y no cansarme nunca
de pararme en esa oscura orilla en donde paseas.
Pero perdonémonos, perdonémonos por no merecernos.
2/15/2006
Quiero el silencio
¿Debo resignarme? Acasó tendré que escuchar las palabras vacías, brincando y bailando borrachas de boca en boca. Acasó tendré que gastar mis contados minutos, viviendo sin vivir, sólo existiendo. Acaso tendré que mirar, como dice Vallejo, que un pene y una vagina son el afán de nuestra existencia. Acaso tendré que resignarme a ser una mera humana y no un pájaro como quiero ser. Tendré que andar, parir con dolor, llorar. No podré ser hoja eucalipta, intensa; o oro verde en el agua de un río.
¿Para qué entonces la existencia? ¿Para qué? Tendré que luchar con la conciencia de la vida y con mi carácter insoportable. Tendré que aceptar esta estupidez de diana.
La acepto, entonces. Pero no del todo.
Me siento terriblemente humana en este momento, y mis palabras me saben a un patetismo desabrido.
Por honesta, si fuera vana quizá mi canto convencería...
y aún así lo soy.
¿Para qué entonces la existencia? ¿Para qué? Tendré que luchar con la conciencia de la vida y con mi carácter insoportable. Tendré que aceptar esta estupidez de diana.
La acepto, entonces. Pero no del todo.
Me siento terriblemente humana en este momento, y mis palabras me saben a un patetismo desabrido.
Por honesta, si fuera vana quizá mi canto convencería...
y aún así lo soy.
12/18/2005
Viva la vida
No te tomes muy en serio.
Quién se toma muy en serio, ignora,
Que la vida misma es una risotada negra,
Una eterna ironía. El sarcasmo de Dios.
Hay que reírse, reírse aunque duelan las costillas.
Reírse aunque exploten veinte bombas,
Bailar, con una sola pierna.
No dejar de andar.
No tomarse muy en serio la vida: el cuerpo es
Sólo carne que duele. El alma, un alucinógeno.
Vivir, como si fuéramos mortales.
Que no nos sorprenda la muerte,
Qué es tan común y corriente.
Qué nos sorprenda la vida,
Golpeando a la puerta.
Quién se toma muy en serio, ignora,
Que la vida misma es una risotada negra,
Una eterna ironía. El sarcasmo de Dios.
Hay que reírse, reírse aunque duelan las costillas.
Reírse aunque exploten veinte bombas,
Bailar, con una sola pierna.
No dejar de andar.
No tomarse muy en serio la vida: el cuerpo es
Sólo carne que duele. El alma, un alucinógeno.
Vivir, como si fuéramos mortales.
Que no nos sorprenda la muerte,
Qué es tan común y corriente.
Qué nos sorprenda la vida,
Golpeando a la puerta.
11/11/2005
Me cuesta escribir aquí como en un diario. Supongo que se debe a la inercia de mi vida, a lo poco que en realidad tengo que decir. Últimamente he estado muy deprimida y he pensado en el suicidio, un par de veces. Bueno, en realidad, un poco más que eso. Aunque dudo mucho que me atreviera a hacerlo, lo he pensado y he hasta llorado. ¿Cómo sería todo después?
Estoy en un momento en que las pocas cosas de la vida que me alegraban se extinguen, una a una. En la escuela estoy totalmente bloqueada. Aunque mi diágnostico es que mi estupidez se debe a mi miopía; esto parece acentuarse y empiezo a dudar de mis propias conclusiones. No tengo amigos, y sí, está bien, es culpa mía. Quizás se deba a las cosas vacías de las que hablan los demás, llenos de pretensiones. No soporto eso, lo detesto. Detesto que la gente no tenga ganas de vivir, de disfrutar, de soñar y conocer el mundo. Esta ciudad es tan hostil.
Temo que si sigo así, una de dos: O me enloquezco o me subyugará el vacío. Estoy tan eternamente sola. Pero es una soledad especial, es más que una soledad que se apaciguará con un abrazo. Yo quiero amor. Quiero más que un abrazo: quiero todo. Vuelvo a escribir ambiguamente, lo siento. Lo siento por mi porque no puedo sincerarme, ni decirme la verdad a mi misma. No sé la verdad, o tal vez si, pero descubrirla cuesta un mundo.
Me corto aquí, algo dentro de mi me detiene...
Estoy en un momento en que las pocas cosas de la vida que me alegraban se extinguen, una a una. En la escuela estoy totalmente bloqueada. Aunque mi diágnostico es que mi estupidez se debe a mi miopía; esto parece acentuarse y empiezo a dudar de mis propias conclusiones. No tengo amigos, y sí, está bien, es culpa mía. Quizás se deba a las cosas vacías de las que hablan los demás, llenos de pretensiones. No soporto eso, lo detesto. Detesto que la gente no tenga ganas de vivir, de disfrutar, de soñar y conocer el mundo. Esta ciudad es tan hostil.
Temo que si sigo así, una de dos: O me enloquezco o me subyugará el vacío. Estoy tan eternamente sola. Pero es una soledad especial, es más que una soledad que se apaciguará con un abrazo. Yo quiero amor. Quiero más que un abrazo: quiero todo. Vuelvo a escribir ambiguamente, lo siento. Lo siento por mi porque no puedo sincerarme, ni decirme la verdad a mi misma. No sé la verdad, o tal vez si, pero descubrirla cuesta un mundo.
Me corto aquí, algo dentro de mi me detiene...
10/31/2005
Perfil
Veo de casualidad mi perfil. Dice que tengo 16 años. Tenía algo que escribir pero ya no tengo nada. Tengo 21, ahora. En realidad...
Wilde decía (si la memoria no me falla) que el escritor tiene que tener algo que decir. O algo así. Me parece que las canciones o los poemas son el mejor vehículo de comunicación: Exigen simpleza, ritmo, belleza y son fáciles de recordar. Leo a Borges, en "Ajedrez": "Dios mueve al jugador, y este, la pieza. / ¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza, / de polvo, tiempo, sueño y agonías?"
Me gustan las conjeturas de Borges. Tal vez la literatura sea salvar algo de lo ordinario. Sí, escribir de amor, sueños, sexo, lo que sea, pero de un modo poco común, salvandolo de lo ordinario. Eso es todo. La historia es la misma en esencia, pero al final la historia no importa: el fin no importa, importan los medios, el transporte.
Wilde decía (si la memoria no me falla) que el escritor tiene que tener algo que decir. O algo así. Me parece que las canciones o los poemas son el mejor vehículo de comunicación: Exigen simpleza, ritmo, belleza y son fáciles de recordar. Leo a Borges, en "Ajedrez": "Dios mueve al jugador, y este, la pieza. / ¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza, / de polvo, tiempo, sueño y agonías?"
Me gustan las conjeturas de Borges. Tal vez la literatura sea salvar algo de lo ordinario. Sí, escribir de amor, sueños, sexo, lo que sea, pero de un modo poco común, salvandolo de lo ordinario. Eso es todo. La historia es la misma en esencia, pero al final la historia no importa: el fin no importa, importan los medios, el transporte.
5/18/2005
Ayer
Ah, el final del semestre. Por fin. Ayer Javier y yo salimos de la "fiesta" que le hicieron a la profesora, para la cual las Dominicanas pidieron a cada uno cinco dólares. Y supongo yo que los habrán gastado en teñirse el pelo. La comida no fue memorable. La música tampoco. Nada fue memorable. Dulce me abrazo y me dijo: "J, mi geniecilla, mi doctora". Si supiera el miedo que le tengo a todo, si supiera también que no tengo ideas con mordiscos, ni un plan concreto.
Salimos del edificio triangular Javier y yo: él sin un plan y yo con ganas de callejear. Cho se quedó atrás, terminando todo el trabajo acumulado. Nos fuimos, entonces, rumbo a Times Square a ver una película. El Subway, como cualquier tren en Nueva York, suciamente melancólico y bañado en lagrimas. Llegamos. Salimos. Nos reciben las luces y el espectáculo, la masa gorda de abrigos negros y huesos largos.
No fuimos a ver película. No me apeteció ninguna. No me apeteció la idea de no hablar por dos horas. Decidimos andar hasta la calle Koreana, por allá en la treinta dos. Korea, Korea, Korea. El paraíso terrenal. Tomamos dos cervezas cada uno--miento, miento, le di un poco de la mía a Javier--y hablamos de todo. Me divertí, pero eso suena tan banal. Esto si fue memorable.
Javier confiesa que le gusta estar aburrido. En fin, por haber dicho eso se merece una paliza. A mi se me ocurre que como es posible que una ciudad tan fea sea tan famosa. Llegamos a una tienda de camisetas. Abundan las de "I Love New York". Le digo a Javier: "Todos amamos a Nueva York. Ahora mismo la estamos odiando, pero si estuvieramos lejos de aquí la extrañariamos." Dice él que no se extrañaría la ciudad en si, sino otras cosas. Opino igual. Y amo a Nueva York.
Salimos del edificio triangular Javier y yo: él sin un plan y yo con ganas de callejear. Cho se quedó atrás, terminando todo el trabajo acumulado. Nos fuimos, entonces, rumbo a Times Square a ver una película. El Subway, como cualquier tren en Nueva York, suciamente melancólico y bañado en lagrimas. Llegamos. Salimos. Nos reciben las luces y el espectáculo, la masa gorda de abrigos negros y huesos largos.
No fuimos a ver película. No me apeteció ninguna. No me apeteció la idea de no hablar por dos horas. Decidimos andar hasta la calle Koreana, por allá en la treinta dos. Korea, Korea, Korea. El paraíso terrenal. Tomamos dos cervezas cada uno--miento, miento, le di un poco de la mía a Javier--y hablamos de todo. Me divertí, pero eso suena tan banal. Esto si fue memorable.
Javier confiesa que le gusta estar aburrido. En fin, por haber dicho eso se merece una paliza. A mi se me ocurre que como es posible que una ciudad tan fea sea tan famosa. Llegamos a una tienda de camisetas. Abundan las de "I Love New York". Le digo a Javier: "Todos amamos a Nueva York. Ahora mismo la estamos odiando, pero si estuvieramos lejos de aquí la extrañariamos." Dice él que no se extrañaría la ciudad en si, sino otras cosas. Opino igual. Y amo a Nueva York.
3/24/2005
Odio
Sólo el odio no delira ante la pereza eterna. No es tan débil como el amor, ni como la alegría, ni como las ganas de vivir. El odio es y será, eterna lucha caliente.
1/26/2005
Enemigos.
¿Ja, y qué esperabaís? ¿Una sonrisa incrédula, una hipócrita mueca, qué en la cara se me vea la duda? Os doy esto: Carcajadas maldicientes, podridas como pan viejo y desmoronables como el mismo. ¿Que creiaís? ¿Que me ahuyentariaís como perros mojados la razón de ser, la creatividad, la vida misma? Cuán equivocados estaís, cuán ingenuos: ni el sueño más real y mojado, ni el más paralizador ni el más aterrorizante conseguirán arrebatarme tan poco. Ni esos fantasmas olfatearán mi miedo porque, aunque no parezca, yo ya estoy lejos, muy lejos. Apareceís en mis sueños, con desdén y con casí el mismo descaro de cuando aparecisteís en vida, queriendo confirmarle, a alguien a quien no le interesa, vuestro supuesto control sobre las cosas. Olvidaros es difícil: vuestro único poder es el de ser insoportables. Y eso es algo que nadie quisiera olvidar, sólo para detectarlo alguna vez y destruirlo en el futuro. A vosotros mucha merde y que seaís muy felices.
1/25/2005
12/30/2004
No es depresión; es una ansia, un afán, una angustia. Es el tiempo vacío, las horas pintadas transparente o lanzadas a un pozo a tal velocidad que es imposible verlas. Al fondo del pozo: negra incertidumbre.
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Incluso a la amistad la persigue el espectro del sexo.
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Incluso a la amistad la persigue el espectro del sexo.
12/25/2004
Dos Heineken. La botella me recuerda ahora las cintas viejas y desgastadas en las que se reproducen imagenes verdes, como filmadas por debajo del agua. Despegué la etiqueta despacio, procurando no rasgarla y ésta colaboró eficientemente. La miré y traté de determinar de qué país era la cerveza; luego me rendí cuando reconocí que no me interesaba. Bebí--que era lo único que quería hacer--y al final de un último sorbo, saboreé mi embriaguez. Me levanté, los pantalones flojos y ligeros, y bailé. No estuve sexy: llevaba un suéter rojo, el cabello corto, atado hacía atrás, del cual sólo unos cuantos mechones escapaban. Sólo mi independencia y mi típica alienación me iluminaron. Bailé con las energías que me faltan para tantas otras cosas y disfruté cada guitarra, cada tambor, cada ducha de voz. Éramos sólo yo y mi alegría perfecta y no había nadie más.
11/10/2004
Reflexiones en América
América vive infectada de un espirítu capitalista que abarca cada una de sus extremidades. Es un país que vive una dualidad: El idealismo y la realidad, o la hipocresía. Se divide entre la revolución y la moda para los liberales falsos, y entre la conveniencia y el odio para los conservadores falsos. Las escuelas se llenan de proyectos de activistas que usan, flamantemente, la camiseta del Che Guevara con unos pantalones Gap. Vaya epifanía: país de ignorantes literales, de indiferentes a propósito, de egoístas increibles. No se es racista porque ser racista es considerado malo. Se es, entonces, hipócrita, que es más ambiguo e indefinible.
En América tuve, efectivamente, mi primera epifanía:
Un frente de pendejos crece y se levanta cada día, en cada país, como el inconcebible ejército patriota e idiota que cada dictador quisiera tener a su disposición. El mundo ha sido así siempre, siempre lo será. Los intelectuales, son entonces, la única salvación para aquellos que buscan ser salvados. Pero ojo, no los intelectuales como Rousseau, por ejemplo, que apelan alegremente a los sentimientos y a los impulsos. Los impulsos son hipócritas; el amor es, por naturaleza, falso y el instinto es terriblemente manipulable, al punto de llevar a los humanos de un extremo al otro. La moderación y el balance es cien veces preferible pero cien veces menos probable.
Y América es la gran puta que abraza fervientemente la palabra libertad. Y la repite en cada comercial de Mc Donalds hasta el cansancio. No, no hay solución, y al decir esto se sabrá que no estoy siendo radical. Son los hechos, sólo los hechos. La revolución será inútil, como todas las revoluciones. La insurrección, una pérdida de tiempo. La verdadera rebeldía debe ser escrita o pintada. No para liberar a las masas o para movilizarlas sino para conmover al individual. Para que piense por si mismo. Para nada más.
En América tuve, efectivamente, mi primera epifanía:
Un frente de pendejos crece y se levanta cada día, en cada país, como el inconcebible ejército patriota e idiota que cada dictador quisiera tener a su disposición. El mundo ha sido así siempre, siempre lo será. Los intelectuales, son entonces, la única salvación para aquellos que buscan ser salvados. Pero ojo, no los intelectuales como Rousseau, por ejemplo, que apelan alegremente a los sentimientos y a los impulsos. Los impulsos son hipócritas; el amor es, por naturaleza, falso y el instinto es terriblemente manipulable, al punto de llevar a los humanos de un extremo al otro. La moderación y el balance es cien veces preferible pero cien veces menos probable.
Y América es la gran puta que abraza fervientemente la palabra libertad. Y la repite en cada comercial de Mc Donalds hasta el cansancio. No, no hay solución, y al decir esto se sabrá que no estoy siendo radical. Son los hechos, sólo los hechos. La revolución será inútil, como todas las revoluciones. La insurrección, una pérdida de tiempo. La verdadera rebeldía debe ser escrita o pintada. No para liberar a las masas o para movilizarlas sino para conmover al individual. Para que piense por si mismo. Para nada más.
10/21/2004
Naturaleza Humana
En la pantalla gigantesca del teatro aparece la imagen de un cura caminando entre cadáveres. Levanta la mirada y tiene una visión absoluta: Se da cuenta de que está caminando entre cadáveres. Ve, en la lejanía, más y más cadáveres, montañas de cuerpos ensangrentados, todos muertos. Y no puede soportarlo, es demasiado.
El infierno de Hobbes: La naturaleza humana paseando en la ambiguedad de la absoluta libertad. La eterna lucha de la esencial maldad contra la esencial bondad. El hombre en medio, víctima de la más fácil y asesino de la otra. La razón, ahora casí inexistente, que alguna vez sirvió de balance muere junto a la bondad. Nunca el mundo será el mismo luego del Holocausto, por ejemplo. Ya sabemos que no hay límites para nuestra locura. Y eso no es deprimente, es aterrorizante.
El infierno de Hobbes: La naturaleza humana paseando en la ambiguedad de la absoluta libertad. La eterna lucha de la esencial maldad contra la esencial bondad. El hombre en medio, víctima de la más fácil y asesino de la otra. La razón, ahora casí inexistente, que alguna vez sirvió de balance muere junto a la bondad. Nunca el mundo será el mismo luego del Holocausto, por ejemplo. Ya sabemos que no hay límites para nuestra locura. Y eso no es deprimente, es aterrorizante.
10/18/2004
Amargura
Amargura: El arrepentimiento en su estado más cruel e inolvidable. Constante, como un techo inundado y una gotera.
Conformismo
El conformismo es siempre platónico. No tener lo que se quiere pero atribuir a esto o aquello las cualidades de lo soñado. Inventarlas, creer encontrarlas. Engañarse a propósito. Inyectarse amargura.
10/17/2004
Intención
La intención es una corriente subyacente, que de ser sincera y ruidosamente confesada, nos dejaría a todos en eterno ridículo.
Idealización
Lo ideal es inalcanzable, sin embargo nos satisface de un modo casi sexual a través de la contemplación. Pero el que idealiza no es ingenuo, al contrario, entiende perfectamente la realidad y por lo mismo extiende la idealización hasta su límite máximo. Tampoco es perfeccionista, a veces el ideal es considerablemente imperfecto. Pero bello, sin embargo, en su idealización. Dios es una idealización.
9/20/2004
De las cosas
Nada sirve. El microondas es lento, el agua quema, la sal se riega, todo se cae. Las piernas duelen, el cerebro no piensa, la impresora no imprime, la lengua se enreda.
9/15/2004
Ansiedad
La ansiedad es terriblemente ambigua. No sabemos si lo que queremos es sexo, un golpe, tal vez algo doloroso, como arrancarnos los dientes. No sabemos si es un presentimiento o un simple invento nuestro. No sabemos que hacer, no nos sentimos seguros. Envidiamos y luego vomitamos sobre lo envidiado. Luego queremos otra cosa. Pero volvemos a lo mismo. La ansiedad es un cagada perdida de tiempo. La muy maldita.
9/12/2004
Felicidad
Cuando la felicidad ha estado demasiado tiempo ausente, es tan fácil de reconocer como el mismo sol.
9/01/2004
Romaní
Entran las trompetas por mis orejas, se funden dentro y caen hasta mis pies. El calor me hace brincar, mover las caderas y hasta cantar en Yugoslavo. Consecuencias de oir a Goran Bregovic hasta el cansacio. Como hay de cosas en las que son inecesarias las palabras, en la que se captura el lenguaje universal de la raíz de donde brotó el todo. Duende, como se le llama. Llama romaní.
El rencoroso olvido
El olvido es un fuego flojo. Medio duele, medio no. Es aburrido, es fuerte y a veces increíblemente insoportable. Desearíamos no tener nada que olvidar, jamás haber encontrado esto o aquello, no sentir nostalgia o culpabilidad al toparnos con las cosas, malditos recordatorios de la nada. Hay unos que se niegan a olvidar, insisten entusiastamente hasta, quien sabe cuando.
Uno olvida siempre. Hasta esas cualidades que creemos innatas desaparecen, cada día la estupidez, la cotidianidad, la degradación se apoyan más profundo en nuestro hombro y, efectivamente, pesan más hasta hacerse insoportables. Pero el tiempo es como el polvo con las cosas, las destruye pacientemente, hasta dejarlas inútiles. Y éste no olvida su promesa de justicia e igualdad con todo y con todos, nos olvidarán, olvidaremos y vendrá la muerte, sinónimo del olvido.
Uno olvida siempre. Hasta esas cualidades que creemos innatas desaparecen, cada día la estupidez, la cotidianidad, la degradación se apoyan más profundo en nuestro hombro y, efectivamente, pesan más hasta hacerse insoportables. Pero el tiempo es como el polvo con las cosas, las destruye pacientemente, hasta dejarlas inútiles. Y éste no olvida su promesa de justicia e igualdad con todo y con todos, nos olvidarán, olvidaremos y vendrá la muerte, sinónimo del olvido.
8/23/2004
Libertad
La libertad aparece como un símbolo dorado. Al escapar de la cárcel no la encontramos, quizá la idealizamos y ahora nos resignamos. El tiempo, medida de peso insuperable, destruye nuestra pena y nosotros creemos otra vez en la vida. Pero la libertad ha de ser eterna, y nosotros, víctimas del tiempo, no alcanzamos a agarrarla con la mano, nos caemos siempre. Tal vez el fango espeso de la muerte signifique libertad.
8/18/2004
La belleza
No tengo nada en mi cabeza. Para qué mentir, nada que decir. Rara vez sentí algo positivo, siempre abundaron las sombras. Miento, alguna vez fui feliz. Pero la belleza es tan personal que es imposible describirla, explicarla a otros. La confundirán, como siempre, con la cursilería. Además no tengo el encanto ni el talento para hacerla sentir. La pierdo, como una moneda en el desierto.
El Horror
Cuando era más joven, cualquier ruido en la noche podía hacerme desmarañar la peluca rara que es mi imaginación. Imaginaba a un estereotipo de diablo, en la oscuridad, saliendo del pasillo del fondo. Temblaba, sudaba. Me fascinó Rasputín desde que mi profesor de historia, con mirada sombría, nos habló de él. Soy joven. Temo a los fantasmas y cosas así. A las cabezas rotas, a las desfiguraciones, a los fetos, a las pistolas, al vómito, a las violaciones, al peligro, al dolor.
La felicidad tiene tantas caras, pero el horror es siempre el mismo para todos. Parece que debajo de la razón inventada, de la democracía Griega, de los filósofos, de Jesús o Buda hay una razón verosímil, una pista de la existencia de Dios.
La felicidad tiene tantas caras, pero el horror es siempre el mismo para todos. Parece que debajo de la razón inventada, de la democracía Griega, de los filósofos, de Jesús o Buda hay una razón verosímil, una pista de la existencia de Dios.
Prejuicio
La naturaleza del prejuicio. De los conceptos mejor guardados y perfeccionados por el hombre. Tanto que debería haber escuela del prejuicio; curso uno: De como irritarse fácilmente. Curso dos: Del racismo absolutista. Curso tres: Rechazo a personas sin dientes, cojas o tuertas. Curso cuatro: Teoría para aniquilar la conciencia. Curso cinco: De cómo disfrazar sus prejuicios con misantropía.
La palabra misantropía es nueva para mí. Apenas obvio: Querer darle nombre a mis fracasos, a los atracos, a las guerras y violaciones. Culpar a los hombres y es que ¿A quién más? Pero, pienso yo, el misántropo ha de saber que sus dardos infectados de prejuicios deben, primero que todo o nada, ir dirigidos hacia el espejo.
La palabra misantropía es nueva para mí. Apenas obvio: Querer darle nombre a mis fracasos, a los atracos, a las guerras y violaciones. Culpar a los hombres y es que ¿A quién más? Pero, pienso yo, el misántropo ha de saber que sus dardos infectados de prejuicios deben, primero que todo o nada, ir dirigidos hacia el espejo.
7/20/2004
El período
No es ningún misterio la regla. Sin embargo, es bastante franca, humana y cruda como para ser discutida, siquiera considerada, siquiera pensada. Intelectual o estéticamente no vale, no interesa. Da asco, es rechazada. Sin embargo, es el acercamiento más real que alguien puede tener con su cuerpo: No podremos acariciarnos el higado, descifrar la marcha del corazón, apretarlo fuerte, sangriento, tocarnos un hueso. Pero podremos experimentar la regla, un acercamiento con la vida. Luego de esto podremos odiarla infinitamente y esperar a que nos llegue una menopausia prematura.
7/19/2004
La habitación
La que ahora es mi habitación una vez fue parte del comedor. Es decir, han divido el comedor de modo que hay dos cuartos y uno es mi habitación. Me separaron de mi cuarto anterior, el que incomodamente compartía con mis dos hermanas y me han puesto aquí, como dije antes, al lado del comedor. Me gustaba al principio, cuando era mi habitación. Poco a poco empezó a ser una extención del comedor y menos mi habitación. Todos entran, todos salen. Mis cosas, tan personalmente bautizadas, no valen más, no importan más. Mi baúl pintado con la Alhambra está olvidado, mis cuadros, inacabados. He descubierto que la mediocridad tiene dos caras. Una, hacer las cosas muy bien, pero no terminarlas. Y otra, terminar las cosas, pero mal hechas.
7/16/2004
La evolución
¿No resultan insoportablemente inútiles las cucarachas? Tal vez no sean inútiles por naturaleza, sino por impotencia. Serán un error del ciclo preciso de la naturaleza; unas criaturas segregadas del sistema de balance que conocemos como cadena alimenticia. Algo así como los hombres en este mundo sobrepoblado: Sobrevivientes de nada, sin dinosaurios que nos coman. Aún siendo hombres sabemos, como buenos animales que somos, que el hombre está al tope de la cadena y es pisado por otro animal: El hombre. Y esto no es misantropía, es tener asco de las cucarachas.
Desayuno
Tener desayuno por la mañana se oye demasiado arrogante. Entretener al estomago mañanero, doloroso y hambriento con cualquier galleta que se come, chupa y aplasta conta sus paredes, ansioso, se llama piedad. Pero tener desayuno no. No "vamos a desayunar", no. No hay huevos, ni jugo de naranja, ni brownies con fresas, ni un capuccino. Sólo una galleta para entretener al hambre por un rato y jugar con el estómago, como jugar con un niño.
El vientre es otra cosa. Desde que este vacío esta bien. Pero no es un buen colaborador cuando la paranoía, las sospechas y el sexo que se tuvo -irrecordable ya- se personifican en angustia: Se revuelca, empieza a latir, se asusta, de repente se frena de su girar incontrolable y se queda pensando. Es un vientre de naturaleza dramática: no soportaría ningún intruso dentro suyo. Lo miraría con todos los ojos de sus paredes, abiertos de par en par, incrédulos e incapaces de contraerse y de tocar con sus propias pupilas el frijol que crece.
El vientre es otra cosa. Desde que este vacío esta bien. Pero no es un buen colaborador cuando la paranoía, las sospechas y el sexo que se tuvo -irrecordable ya- se personifican en angustia: Se revuelca, empieza a latir, se asusta, de repente se frena de su girar incontrolable y se queda pensando. Es un vientre de naturaleza dramática: no soportaría ningún intruso dentro suyo. Lo miraría con todos los ojos de sus paredes, abiertos de par en par, incrédulos e incapaces de contraerse y de tocar con sus propias pupilas el frijol que crece.
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