Mostrando las entradas con la etiqueta Monstruos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Monstruos. Mostrar todas las entradas
4/25/2012
1/01/2012
Viejos: ¿Por qué lloráis cuando termina el año? ¿Lloráis porque seguís equivocándoos o lloráis porque seguís sufriendo los efectos de vuestros errores? Justo hoy decidisteis, dadivosos, regalar un abrazo a aquel que nunca abrazáis. Decidme, lloráis por cumplir? ¿Por qué no lloráis los otros días? ¿Por qué os imagináis felicidades en otros lugares, en otras personas, en otras circunstancias? ¿Lloráis porque no aceptáis vuestra miserable vida? ¡Tontos! Erráis a propósito, erráis con conciencia y luego lloráis, lloráis porque no pudisteis escoger bien o porque vuestros caprichos os cegaron, porque bebiste la sangre de otros que ya no os quieren y ahora lloráis soñando que otros, en otro lugar, os podrían querer. ¡Justo hoy necesitáis amor! ¡Justo hoy! Cuando los otros días fuisteis usureros con vuestro cariño, cuando olvidasteis construir los caminos, cuando quemasteis todos los puentes.
Pero todavía tenéis lágrimas; todavía el corazón no se ha cansado de sentir, ni de soñar. Seríamos todos más felices con un poco menos de imaginación, se entiende, pero seguís sufriendo por los mundos en vuestras cabezas, por castillos de arena.
Yo sigo mitificando, googleando modos de suicidio sin dolor, siempre recordando, re-recordando, moldeando mi fantasía del día que será la misma del siguiente día. De vez en cuando masturbándome, de vez en cuando imaginando caricias en el pelo y en la espalda. Deprimiéndome cuando veo que mi carrera no va a ninguna parte y que mi vida es una eterna sala de espera. Paralizada, desconectada de cuerpo y cabeza. Mutilada emocionalmente, desmotivada, sin pintar ni diseñar nada. Sin hacer grandes murales. Tocando las mismas canciones en la telecaster y leyendo sólo para encontrarme en esas líneas y gritar triunfante "¡Eureka!". Eureka que no estoy tan sola, eureka que otros pueden sentir mucho mejor, mil veces mejor, lo que yo estoy sintiendo ahora.
No quiero perder tanto tiempo probándome zapatillas a ver cuál me queda; a ver cuál abriga mis pies mejor. No sé si quiero un minotauro salvaje en mi vida. Sé que no quiero un hijo. Sólo quiero sentir, sentir in-ten-sa-men-te y estar en la realidad.
Pero todavía tenéis lágrimas; todavía el corazón no se ha cansado de sentir, ni de soñar. Seríamos todos más felices con un poco menos de imaginación, se entiende, pero seguís sufriendo por los mundos en vuestras cabezas, por castillos de arena.
Yo sigo mitificando, googleando modos de suicidio sin dolor, siempre recordando, re-recordando, moldeando mi fantasía del día que será la misma del siguiente día. De vez en cuando masturbándome, de vez en cuando imaginando caricias en el pelo y en la espalda. Deprimiéndome cuando veo que mi carrera no va a ninguna parte y que mi vida es una eterna sala de espera. Paralizada, desconectada de cuerpo y cabeza. Mutilada emocionalmente, desmotivada, sin pintar ni diseñar nada. Sin hacer grandes murales. Tocando las mismas canciones en la telecaster y leyendo sólo para encontrarme en esas líneas y gritar triunfante "¡Eureka!". Eureka que no estoy tan sola, eureka que otros pueden sentir mucho mejor, mil veces mejor, lo que yo estoy sintiendo ahora.
No quiero perder tanto tiempo probándome zapatillas a ver cuál me queda; a ver cuál abriga mis pies mejor. No sé si quiero un minotauro salvaje en mi vida. Sé que no quiero un hijo. Sólo quiero sentir, sentir in-ten-sa-men-te y estar en la realidad.
12/29/2011
12/10/2011
¿Cómo empiezo a explicarme el funeral en mi cabeza? ¿Empiezo contando las flores marchitas, los puñados de tierra, el olor a podredumbre? Estoy estancada en un sinsentido, en un absurdo. Quiero lo que no puedo tener y lo demás me es indiferente y, aún así, dejo de querer lo que quiero cuando la costumbre y el tedio distorsionan mis sentimientos. ¿Tengo sentimientos? ¿No son todos, acaso, caprichos infelices, teatralidad, pantomimas para pretender sentir algo? En el fondo quiero que me duela, que me sacuda, pero con el paso del tiempo empiezo a dudar que yo tenga un fondo. La polea es sólo decoración, retórica, cursilería. Lo que quisiera sería estrellarme contra alguien, tener la vida en la palma de la mano, poder ver la realidad como realidad sin que la música del funeral de mi cabeza me secuestre y me aleje de ella. Supongo que, secretamente, todavía espero que alguien me salve y pongo mis esperanzas en cualquier letra, en cualquier nombre...
9/19/2011
De los machos incomprendidos.
Pendejo: si te vas a sentar dos horas a esperar que te comprenda, intenta comprenderme tú también. Si quieres que te escuchen, aprende a oír, que para eso la vida te dió dos orejas. Si quieres intrigarme, por lo menos ten ideas originales o sentido del humor. No te pares delante mío, tomándote tan en serio y tan digno, y esperes que te aplauda tus diatribas como si fueran máximas. O sea, aprende a dialogar y deja ese delirio de que tu pene es como un micrófono abierto y tú Jesucristo Superstar. No eres especial. He conocido a miles como tú.
Etiquetas:
El imbécil de turno,
Monstruos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
